Considerar tener rutinas pa
ra ti y tu bebé es importante.
Entre otras ventajas, ellas pueden ayudar a los padres a interpretar el llanto de su bebé. Las rutinas enseñan a los padres a reconocer las diferencias entre los variados llantos del bebé. Cuando se sigue una rutina podrán llegar a reconocer un llanto de hambre, cansancio, aburrimiento, etc.
Si el bebé comienza a llorar, te puedes referir a la rutina y ver qué es lo seguía en ella. Si era el momento de alimentarlo, identificarás que seguramente ése llanto es de hambre. Si le tocaba dormir, es probablemente el llanto de cansancio.
Al principio, la idea de tener una rutina para tu bebé puede parecer algo atemorizante: ¿Acaso tengo qué estar sincronizando todo con reloj? ¿Cuándo me voy a poder relajar y atender mis otras ocupaciones? ¿Qué pasa si tengo más hijos, sus tareas, horarios? Aunque parezca mentira, es totalmente posible. Solo ten en cuenta que ningún bebé y ningún ritmo de vida es igual a otro. Hay que ajustar las rutinas a cada circunstancia particular.
Una rutina puede hacer las cosas más fáciles para ustedes, por ejemplo programar las citas con el pediatra, ya que sabrás con mayor exactitud, qué momento del día es el indicado para programarla (según el itinerario del bebé y el tuyo). Si tienes hijos mayores, también resultarán favorecidos ya que podrás programar actividades con ellos y así no dejar de compartir tiempo valioso. La mejor parte de manejar rutinas es que mamá o ambos padres tendrán tiempo para ellos en la noche, la cual es descrita por muchos de padres como la parte más difícil del día.
Por años los especialistas han debatido los pros y contras de una rutina, pero siempre coinciden en un punto:
Los niños y los bebés se sienten más seguros y a salvo si saben generalmente qué es lo que va a pasar y cuándo.